Somos las historias que nos contamos

En el primer post os explicábamos que todo lo habíamos hecho mal menos una cosa: tener una misión clara, inspirar a las mujeres a comerse el mundo. Una razón de ser y existir que le da sentido a la pregunta "¿realmente lo que necesita el mundo es otra marca de moda?"

Porque lo gracioso es que cuando en la carrera (ya sabéis que quién vale vale, y quien no, hacemos ADE) explicaban todo el tema de Misión y Visión, nadie prestaba mucha atención. Menos teoría y más enseñarnos a montar el próximo Nike, pensábamos ingenuas:

"So why was selling shoes so different? Because, I realized, it wasn’t selling. I believed in running. I believed that if people got out and ran a few miles every day, the world would be a better place, and I believed these shoes were better to run in. People, sensing my belief, wanted some of that belief for themselves. Belief, I decided. Belief is irresistible." - Phil Knight, fundador de Nike. 

Joan Didion (una de nuestras autoras favoritas) tiene la famosa frase 'nos contamos historias para poder vivir'. Y lo mismo pasa con las empresas: son las historias que nos contamos, las historias que os contamos a vosotras, las que construyen las marcas.

Nuestra tesis cómo emprendedoras (que igual es errónea) es que en el mundo de Inditex, Amazon y Alibaba, los productos no tienen valor. No nos referimos a que no sean importantes, sino a que todo lo físico es copiable: si haces algo que gusta, enseguida alguien lo hará más rápido y más barato. Si haces una campaña de marketing que lo peta, luego se vuelve estándar de la industria.

Siendo consecuentes con nuestra forma de ver el mundo, nosotras estamos montando una empresa marca-céntrica a través de contenido inspirador: construimos una relación de pertenencia con vosotras que materializamos después en productos de moda. Lo físico es replicable, los sentimientos no.

La mayoría de empresas de moda no se crean así: empiezan con un producto héroe que se viraliza y a partir de ese éxito inicial se diversifican a nuevas categorías. Un ejemplo cercano es El Ganso: la reventó con unas zapas y ha evolucionado a una marca full outfit con un estilo muy definido. Son empresas que nacen siendo producto-céntricas, la marca viene después.

Pero no es nada fácil hacer esta transición: tiene que existir un trabajo consciente en esa dirección. Algo que se ve genial en el documental sobre Ralph Lauren de HBO: empezó con corbatas, pero él desde minuto cero quería que a través de la marca vivieras la versión idílica del sueño americano. Por eso fue el primero en tener una flagship store, en lanzar decoración, en vender un lifestyle.

Y el cliente respondió porque había detrás una misión, no solo una empresa de moda: "nunca pensé que estaba en el negocio de la moda, odio la moda". Palabra de Ralph.


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